Prioridades informativas sobre Feminismo
Hace unos días se hacía pública la concesión del Premio Nobel de Literatura a una mujer, a Doris Lessing. Un motivo de regocijo para todas, porque pocas son las mujeres reconocidas, y menos con distinciones tan altas.
Los medios de comunicación recogían la noticia y, en la descripción de sus méritos se reconocía su labor a favor de la igualdad y de los derechos de las mujeres. Pero también se apresuraban a apuntar que ella misma nunca se consideró feminista. ¿Por qué? ¿Es que reconocerla como feminista supone un menosprecio? Ella era un espiritu libre y huía de etiquetas pero no por ello podemos obviar sus aportaciones a la igualdad y clasificarla como feminista.
Y es que los medios siguen reflejando ese miedo, fruto del desconocimiento, al término y a las aportaciones del Feminismo. Resulta patético que medios de comunicación, incluso los más progresistas, sigan difundiendo los tan manidos tópicos. Eso que todas estamos ya cansadas de desmentir, eso de que somos unas radicales, poco femeninas (¿y eso qué es?), locas, enfrentadas al género masculino...
Hace unos meses, desde el Consejo de las Mujeres del Municipio de Madrid se lanzó una campaña cuyo valor simbólico fue obviado y a la opinión pública sólo llegó la anécdota. Se trataba de reivindicar que el sexo del animal del escudo de Madrid era una osa, y no un oso, al lado del madroño. Fue recogida por todos los medios de comunicación y en pocos se destacó lo trascendente: que era un ejemplo más de la invisibilización de lo femenino a lo largo de la Historia. Las críticas fueron brutales, desde editoriales de diarios nacionales y grandes plumas, la preocupación fundamental era la frivolidad del Feminismo y lo bien que estaba la igualdad cuando las feministas nos entreteníamos en cuestiones tan banales.
Es una lucha contra gigantes y seguro que muchas estamos cansadas de explicar e intentar servir de ejemplo para que de una vez por todas se acaben los prejuicios y las mentiras sobre lo que es el Feminismo y ser feminista. Y para ello necesitamos,sin ninguna duda, el apoyo de los medios de comunicación y la complicidad de periodistas e intelectuales.

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